http://www.youtube.com/watch?v=YhgBI_tQlQ8
Escribe Gontxi:
Sin duda es poco ética la mala distribución de la riqueza en nuestro mundo, donde unos pocos tienen miles de millones de dólares mientras mil millones viven con menos de un dólar al día, y nueve millones mueren de hambre cada año. La falla ética está principalmente en que haya indigentes, y no tanto en que haya ricos. Por tanto, la pregunta crucial es qué poder hacer para que los indigentes dejen de serlo. Pero también surge la pregunta de si es ética la riqueza de los ricos mientras siga habiendo indigentes.
Suele responderse que para que los indigentes dejen de serlo hay que lograr el desarrollo de los países a fin de que los indigentes puedan educarse y trabajar, y así lograr un mínimo de riqueza para poder vivir con un mínimo de dignidad, o incluso para enriquecerse ellos también. Ésta es la solución de enseñarlos a pescar, en vez de darles el pez. Pero claro, se trata de una solución a largo plazo. En las cumbres económicas mundiales se ha propuesto la meta de reducir la pobreza extrema en un 50% a un plazo de 15 años; y la realidad es que ni siquiera los plazos previos se están cumpliendo. Mientras tanto, pues... ¡no hagamos nada!... que sigan muriéndose de hambre, mientras nosotros seguimos despilfarrando dinero y divirtiéndonos con grandes espectáculos y competencias deportivas.
La solución anterior, nada ética, tiene un defecto principal: mientras los países se desarrollan la gente sigue muriéndose de hambre, y de enfermedades fácilmente prevenibles o curables. Pero también tiene una gran ventaja: en espera de una solución ideal de desarrollo educativo y general a largo plazo, no es necesario aportar dinero propio hoy, ni siquiera excedentes, sino que basta con seguir enriqueciéndose... y de esa forma ayudar a que los enteros países se desarrollen, gracias a la derrama, en algún tiempo futuro e incierto. ¿No es todo esto... muy conveniente?
No hay que dar el pez, sino enseñar a pescar. Cierto, si contraponemos una cosa a la otra —una o la otra—; con sólo dar el pez no se resuelve el problema, únicamente se ponen parches. Pero tampoco es solución el sólo enseñar a pescar, si el otro se va a morir de hambre antes de aprender. La solución está en hacer las dos cosas a la vez, en complementarlas en vez de contraponerlas: dar el pez al necesitado mientras aprende a pescar.
Este vídeo refleja las dos cosas a la vez, por un lado la indiferencia de la persona que "da una raspa del pez", y por el otro la poca utilidad que una persona que está consumiéndose puede darle a esa raspa...
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